Los inventores de todas las épocas han intentado reiteradas veces crear lo que se llama    una “máquina de movimiento perpetuo”. Los científicos, por su lado, demostraron una y otra vez, diseño tras diseño, que no iban a funcionar.

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Para aclarar los conceptos repasemos primero dos principios básicos de la termodinámica: la conservación de la energía y la entropía. En el primer caso podemos decir, en forma simple, que la energía no se crea ni se destruye. Al principio y al final de un proceso físico la energía puede manifestarse de diferentes formas, pero nunca desaparecer o aparecer de la nada. Este es el “primer principio de la termodinámica”. El concepto de entropía es algo más complicado. Podríamos decir que representa el desordenen un sistema, por eso naturalmente siempre aumenta. Consideramos normal que un vaso se rompa en decenas de pedazos de vidrio si cae al suelo, pero nunca vimos que espontáneamente estos vidrios sueltos se ordenen para formar un vaso. No es posible llegar a este estado ordenado si no actuamos sobre el sistema, si no agregamos el trabajo que nos cuesta armar el vaso. Esto se conoce como “segundo principio de la termodinámica”. Otra forma de expresar este principio es notar que no es posible extraer calor de una fuente térmica y convertirlo cíclicamente  en trabajo, sin utilizar otra fuente a una temperatura diferente en el proceso. Ambas formas de  expresarlo son equivalentes, aunque en un principio parezcan diferentes.

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 Para aclarar los conceptos repasemos primero dos principios básicos de la termodinámica: la conservación de la energía y la entropía. En el primer caso podemos decir, en forma simple, que la energía no se crea ni se destruye. Al principio y al final de un proceso físico la energía puede manifestarse de diferentes formas, pero nunca desaparecer o aparecer de la nada. Este es el “primer principio de la termodinámica”. El concepto de entropía es algo más complicado. Podríamos decir que representa el desordenen un sistema, por eso naturalmente siempre aumenta. Consideramos normal que un vaso se rompa en decenas de pedazos de vidrio si cae al suelo, pero nunca vimos que espontáneamente estos vidrios sueltos se ordenen para formar un vaso. No es posible llegar a este estado ordenado si no actuamos sobre el sistema, si no agregamos el trabajo que nos cuesta armar el vaso. Esto se conoce como “segundo principio de la termodinámica”. Otra forma de expresar este principio es notar que no es posible extraer calor de una fuente térmica y convertirlo cíclicamente  en trabajo, sin utilizar otra fuente a una temperatura diferente en el proceso. Ambas formas de  expresarlo son equivalentes, aunque en un principio parezcan diferentes.

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Leonardo Da Vinci y sus diseños para elevar agua. ¿Utilizó el movimiento perpetuo o simplemente desconocía las leyes de la hidráulica descubiertas mucho tiempo después?

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Existen dos tipos de máquinas de movimiento perpetuo: las que contradicen el primer principio o de primera especie y las que contradicen el segundo o de segunda especie. Las primeras generaríanmás energía de la que consumen, permitiéndoles autoabastecerse y además utilizar el excedente para realizar trabajo sobre lo que fuera necesario, por ejemplo para mover algún mecanismo. Las otras serían capaces de convertir el calor extraído de una fuente térmica enenergía utilizable en la práctica, consiguiendo un estado más ordenado para el sistema sin necesidad de ninguna acción externa sobre el mismo.

Desde el punto de vista científico se sabe que estas máquinas no pueden existir en la realidad, o que no pueden funcionar para siempre como sus inventores declaran. Entonces, ¿por qué siguen apareciendo periódicamente ejemplos de ellas? Para quienes las construyen o diseñan se trata del sueño de pasar a la historia por haber solucionado los problemas energéticos de la humanidad. Para los científicos, por su parte, es un desafío encontrar la explicación de por qué no es posible que la máquina funcione, aplicando todos los conocimientos a su alcance. Se pueden encontrar numerosos ejemplos de máquinas de movimiento perpetuo en libros y en internet, generalmente acompañados de la explicación de por que no funcionarían en la práctica. Se convierten así en una especie de juego de ingenio, para inventarlas o para explicar en que lugar el razonamiento del inventor deja de funcionar.